domingo, 2 de diciembre de 2018

Planeta Circular

En la Antigüedad Clásica, filósofos como Tales de Mileto, sostuvieron con vehemencia que la Tierra era plana, hasta que los cálculos del mundo helenístico la echaron a rodar con evidencias esféricas. El geocentrismo, por otro lado, se mantuvo en la antigua Grecia como creencia que afianzaba la posición preeminente del ser humano en el universo, hasta que Copérnico nos hizo rodar otra vez, ahora, alrededor del Sol. Y en los tiempos que nos ha tocado vivir, en particular, desde la Revolución Industrial, y de forma cada vez más acelerada durante el siglo XX y lo que va de XXI, una buena parte de la población mundial sigue creyendo que los recursos del planeta son infinitos. La diferencia crucial es que, si bien las teorías son refutables y sustituibles unas por otras, el planeta no lo es.
Afortunadamente, el nivel de concienciación social y de las administraciones públicas respecto de la necesidad de introducir cambios es creciente. Recientemente, y más allá de las medidas locales o autonómicas que se vienen introduciendo en materia de lucha contra la contaminación o la gestión de residuos, la Unión Europea lanzó en 2015 un paquete de medidas y documentos relacionados con la economía circular. Un modelo que marca unas diferencias necesarias respecto de la economía lineal, intensiva en el uso de recursos.
Se trata de una tendencia global, que está encontrando reflejo en casi todos los países de nuestro entorno, y que además, representa una oportunidad de generación de nuevos empleos y emprendimiento. En España, conscientes de que los Estados miembros de la UE deberán transponer a las legislaciones nacionales el paquete de economía circular antes del 5 de junio de 2020, se están dando algunos pasos. El MAPAMA, en febrero de 2018, sacó el borrador para información pública de la estrategia española de economía circular, que esperamos ver en su versión definitiva a lo largo de 2019.
La innovación es un factor esencial en el desarrollo de los nuevos modelos de economía circular, y para que ello sea posible es necesario un esfuerzo de inversión. Corremos el riesgo, como en otras medidas o leyes aprobadas sin presupuesto, de que esta oportunidad histórica pase de largo por nuestra puerta y que, lejos de impulsarnos como país, nos deje tan solo las medidas regulatorias o coercitivas. El esfuerzo de inversión debe ser común entre el sector público y privado, pero los datos de inversión en I+D respecto del PIB de los últimos años nos sitúan en clara desventaja competitiva.
Por ello, entre todos debemos hacer un esfuerzo adicional de divulgación de la necesidad de adaptar el modelo de crecimiento económico, y sensibilizar a empresas y organismos públicos en esta dirección. El reflejo de si el trabajo está bien hecho, o nos quedamos cortos, lo veremos en los indicadores de crecimiento de la inversión en los próximo 3 - 5 años.
Algunas organizaciones, como Advanced Leadership Foundation, están realizando esta labor de divulgación del modelo a nivel mundial. En España, el pasado mes de julio, se celebró la Cumbre Mundial de innovación y Economía Circular, a la que asistieron como ponentes varios premios Nobel, y el expresidente americano Barak Obama, además de primeras figuras del mundo empresarial y académico. La ALF, eligió para el evento a un grupo de líderes en España, entre los que tengo la suerte de encontrarme, con el objetivo de que dieran difusión al nuevo modelo de económico.
Desde entonces se vienen realizando conferencias, talleres, reuniones y eventos en todo tipo de formatos por el territorio nacional, de la mano de la ALF y en colaboración con diferentes entidades del mundo académico y empresarial. El próximo 13 de diciembre, tendremos la oportunidad de nuevo de asistir a uno de estos eventos en Madrid, en el que debatiremos sobre la generación de nuevos modelos de negocio, y al que con mucho gusto les invito a todos ustedes a asistir y conocernos personalmente.

viernes, 25 de mayo de 2018

Competitividad en #comunicación #RSE y #marketing

Para los departamentos de comunicación, marketing o responsabilidad social es crítico conocer y poder demostrar el valor de las acciones que realizan. Por ello evaluar la eficacia y la eficiencia de sus acciones y el empleo de recursos materiales y humanos resulta esencial. Medir la eficacia de una acción supone comparar el resultado obtenido respecto del objetivo establecido; el resultado ideal sería alcanzar un 100% de eficacia en cada acción realizada. De ahí la importancia de tener un sistema de seguimiento que informe de la situación, para de ese modo adaptar, corregir y mejorar el empleo de los recursos. Es obvio que eficacia y competitividad van de la mano, y que la gestión de presupuestos corporativos necesita alcanzar un determinado nivel de ambas cosas. Precisamente porque los recursos deben ser empleados en el aumento de la competitividad y el crecimiento.
Al evaluar los resultados de negocio solemos tener una idea clara a través de las ventas o los beneficios obtenidos. Es decir, evaluando los resultados económicos de las operaciones. ¿Pero qué ocurre con la medición de los intangibles? ¿Cómo saber, por ejemplo, si los mensajes, las estrategias de comunicación o las políticas de responsabilidad social son realmente eficaces y hasta qué punto son valoradas? ¿Podemos confiar en mantener unos resultados económicos derivados en buena parte de la reputación y la aceptación de lo que hacemos y de cómo lo hacemos?
Quizá no lo medimos porque... ¿Realmente son tan importantes los intangibles en la empresa u organización?
Algunos datos al respecto: Apple es la empresa más próspera del planeta valorada en unos 750609 millones de dólares. Sin embargo, su valor de libro o activos tangibles es de 132401 millones. El 82,4% de diferencia corresponde a intangibles. En el caso de Google, el valor de sus intangibles es el 76% y en el de Microsoft, el 85,3%. Los intangibles de la petrolera Exxon Mobil representan un 49,5% de su valoración, en el caso de Johnson suponen un 80% y para General Electric llegan al 71%. Pero... ¿Qué son los intangibles? ¿Cómo es posible que representen la mayor parte del valor de las organizaciones y sin embargo sepamos tan poco acerca de ellos? Bueno, coloquialmente es intangible todo lo que no puede tocarse, digámoslo así, por ejemplo los recursos internos como el conocimiento o la mirada externa, es decir, las percepciones atribuidas por otros y que configuran el valor de la marca o la reputación.
¿Bien y cómo se miden?
Según Mckinsey, "las métricas que se siguen utilizando miden el retorno del capital y los resultados financieros, y fueron creadas para las necesidades de la difunta era industrial y por ello necesitan una actualización urgente". No quiere esto decir, a mi entender, que no sean útiles o incluso imprescindibles los sistemas de control y gestión financiera actuales, sino que más bien lo que en Mckinsey señalan es que los intangibles precisan de metodologías diferentes.

El ejemplo en comunicación

Tradicionalmente las empresas encargan a las agencias de comunicación que les provean de informes sobre sus públicos, audiencias alcanzadas y valor aproximado en términos publicitarios entre otras métricas. De ese modo el director de comunicación lo confronta con lo invertido y de ahí obtiene unos ratios para la gestión de su presupuesto, entre otras muchas consideraciones. En este ejemplo nos fijamos en el valor publicitario estimado conseguido por una empresa y reportado por su agencia.
Les dicen que 410 impactos online han hecho que alcancen una audiencia de mas de 61 millones de personas, lo cual es genial y tiene un valor publicitario aproximado de más de 900000 euros. Como la empresa ha invertido mucho menos que esa cantidad en los impactos y mensajes que ha producido... todo bien. Sin embargo, cabe preguntarse por una cuestión adicional... ¿Puede saber la empresa con estos datos qué efecto han producido los mensajes en la audiencia?
Cada día recibimos una gran cantidad de información y mensajes de todo tipo de empresas, con productos y servicios que no son de nuestro interés.
Medir la importancia y el consenso que los públicos le dan a las acciones de la empresa es el camino a la eficacia y la eficiencia,
Relevancia y consenso

Con la vista en la importancia de desarrollar modelos de medición consensuados e indicadores no financieros que complementen a los tradicionales, el pasado 13 de abril Corporate Excellence presentó en Madrid un sistema innovador desarrollado por SOANDEX, que permite a todo tipo de organizaciones la medición de los niveles de importancia y consenso que los grupos de interés y audiencias le dan a las acciones de comunicación, marketing y RSC entre otras posibilidades. Se trata de un modelo econométrico, con soporte tecnológico, que partiendo de los datos de encuesta proporciona métricas sobre eficacia, eficiencia, benchmarking con acciones de la competencia y el mercado y unas interesantes analíticas adicionales.
El modelo utilizado por Auchan Retail España, que presentó resultados en el evento, proporcionó a esta empresa diferentes análisis como el gap de oportunidad que presentan sus ejes estratégicos de RSC frente a otras acciones que se midieron. Para ello, la consultora SOANDEX, analizó mediante MODE (Modelo de Diálogo Eficiente), los resultados de la encuesta realizada a 60.000 clientes de la entidad.
Según Richard Bagnall, presidente de AMEC, el 80% de las empresas solo miden el AVE (valor publicitario equivalente), lo que es algo completamente insuficiente para analizar el comportamiento real de las marcas con sus grupos de interés. MODE representa el medio más innovador de obtener insights para la toma de decisiones estratégicas, como lo puso de manifiesto Yolanda Fernández, directora de comunicación y RSC de Auchan Retail en España. Las organizaciones tienen una oportunidad excelente con este modelo para centrarse en lograr relevancia, y difundir con objetivos definidos para ser más eficientes y competitivas.
Toda la información relativa a MODE puede solicitarla en www.soandex.com

sábado, 24 de febrero de 2018

MODE®: Modelo de Diálogo Eficiente


    Cuando Garret Blake escribió un mensaje de amor para Catherine, según la conocida novela de Nicholas Sparks, y lo arrojó al mar dentro de una botella que apareció en Cape Cod tres semanas más tarde, a diferencia de lo que, en ocasiones, ocurre con las aciones de marketing y comunicación en algunas empresas, el protagonista tenía claras al menos un par de cosas importantes: la primera que Catherine nunca leería el mensaje, y la segunda que el coste de no alcanzar a la receptora pretendida, dado que Catherine había muerto y era imposible, sería más emocional que económico. El hecho de que Theresa Osborne, una periodista del Washiston Post, encontrara la botella en la playa y leyera el mensaje es puro artificio. Una necesidad del guion para armar el argumento de la historia interpretada en versión cinematográfica por Kevin Kostner y Robin Wright a finales de los años 90.

    En el mundo de la empresa escribir mensajes de amor a destinatarios imposibles puede salir mucho más caro que en el cine o la literatura. En “El Color Púrpura”, las cartas de Alice Walker tienen una función más espiritual que de comunicación, toda vez que, el destinatario pretendido, es un tal “querido dios”. Aun así, y por inverosímil que nos pueda parecer la acción, si la finalidad y los objetivos están bien definidos, los costes pueden ser asumidos y las expectativas ajustadas. Los motivos y razones por las que se llevan a cabo algunas acciones de comunicación pertenecen a otro ámbito de la toma de decisiones. Garret Blake, de hecho, solo invirtió un trozo de papel y el tiempo necesario para escribir unas palabras de añoranza, y podemos suponer que utilizó una botella usada por comodidad y no para optimizar costes.

    Lo relevante, en el mundo de la empresa, es que por muy vivo y localizado que esté el destinatario, dedicar tiempo y recursos en mensajes que no serán valorados es como enviarlos en una botella a alguien que ha desparecido, con una salvedad, en el entorno competitivo de la empresa y la comunicación corporativa, las acciones son medidas con criterios de eficacia y eficiencia. Y, este hecho, hace que el contexto sea muy diferente al de los mundos oníricos y la ficción. 

    En las grandes corporaciones, las técnicas de comunicación son muy sofisticadas y se estudian, con rigurosidad, desde el mensaje a elaborar hasta el receptor pretendido y su localización (la diana), así como el efecto deseado, ya sea una llamada a la acción, un recordatorio o un te quiero en forma de metáfora. Nada, o casi nada, se deja al azar. ¿Pero se mide adecuadamente? Tradicionalmente lo que se valora es a quién llega el mensaje, mejor dicho: a cuántos. Nosotros, en SOANDEX, pensamos que lo relevante es si el mensaje importa a quién le llega. Esa es la cuestión, y lo que una nueva innovación trata de resolver.  

   MODE®: Modelo de Diálogo Eficiente

   SOANDEX, lanzará el 13 de abril una innovación en medición de la eficiencia en comunicación, acciones de marketing, ejes estratégicos etcétera. El modelo de medición, basado en un desarrollo econométrico realizado con las opiniones de los grupos de interés, cuenta con una solución tecnológica en la nube (SaaS), desarrollada por el grupo de investigación SoGReS de la Universidad Jaume I y la universidad de Zaragoza. El modelo de medición ha sido testado, con la colaboración de Auchan Retail España - Alcampo durante 2017, con la opinión de 60000 (sesenta mil clientes), y se editará un cuaderno de presentación con los resultados. Para ello, realizaremos un evento en Madrid, el 13 de abril, junto con nuestro segundo aliado en esta innovación: Corporate Excellence.

   ¿Qué es MODE®?

   Algunos de los puntos que definen el modelo de diálogo eficiente son:

  • Un modelo de medición de la eficiencia de los mensajes de comunicación y marketing, o cualquier tipo de acciones realizadas en los grupos de interés. Con capacidad predictiva y prospectiva.
  • Un soporte tecnológico innovador de diálogo con los grupos de interés (SaaS)
  • Un sistema de mejora continua de la eficiencia y mejora de la competitividad y los recursos empleados. 

    ¿Para qué sirve MODE®?    

Permite obtener lo siguiente de forma automatizada aplicando soluciones econométricas:

  • Matriz de asuntos relevantes (materialidad), con los datos procedentes de encuesta. Preparada, por ejemplo, para informes de sostenibilidad.
  • Ranking de eficiencia de los asuntos medidos en base a los máximos teóricos del modelo.Análisis de (gap / brecha) entre los asuntos según su posición en la matriz, también respecto de los asuntos de competidores y del contexto.
  • Análisis de (gap / brecha) entre los asuntos según su posición en la matriz, también respecto de los asuntos de competidores y del contexto.
  •  Monetizar la eficiencia con base en los presupuestos de la empresa, obtener informes de mejora y realizar un continuo seguimiento de las campañas de medición.
El modelo (MODE®) que presentaremos en Madrid el 13 de abril, ayudará a las empresas y organizaciones a ser más competitivas a través de la eficiencia, es decir, sin incrementar costes, mediante un uso mejorado y controlado de los recursos. empleándolos allí donde los grupos de interés los valoran.

lunes, 27 de noviembre de 2017

La información necesaria para el Informe de Sostenibilidad a un “Click”


Numerosas empresas se han ido sumando a la corriente de publicaciones de Informes de Sostenibilidad que comenzaron a aparecer hace años. Sobre todo, desde que organizaciones como Global Reporting Initiative, entre otras, publicara una guía muy bien difundida y comunicada a nivel global. La Directiva Europea 2014/95/UE, dio a los Informes de Sostenibilidad, además de un marco regulatorio a transponer en las legislaciones nacionales, un nuevo impulso a la necesidad de informar por parte de determinado tipo de empresas en función del tamaño, la facturación, el número de empleados etcétera.
Hoy, tres años más tarde, muchas más empresas de nuestro país afrontan el reto de informar con precisión y rigurosidad sobre indicadores sociales y medioambientales, además de gobierno o datos económicos entre otros. Es un requerimiento no solo de los inversores, sino que concierne al resto de grupos de interés. En muchos casos, por otro lado, es preciso realizar una verificación externa de dicha información, de ese modo, la organización proyecta confianza y transparencia en sus estrategias de comunicación.     
Conscientes de las dificultades y costes que representa en ocasiones la obtención de datos, en particular cuando proceden de múltiples zonas o centros de trabajo de la empresa, en SOANDEX nos hemos asociado con Tennaxia para el mercado español. Una empresa francesa de soluciones tecnológicas que facilitan de manera sencilla, flexible y fácil de gestionar, todo el flujo de datos requeridos para obtener en tiempo real la información relativa a todos los indicadores necesarios para los informes anuales. Y lo hacemos con plena confianza, y la garantía de que en nuestro país ya lo usan empresas como Aucham Retail –Alcampo, Grupo AXA ente otras muchas. Durante la presentación, con aforo completo, hemos comprobado el interés suscitado por la alianza y los servicios ofrecidos.
¿En qué consiste?  
En una solución en la nube (SaaS), a la que acceden tanto los contribuidores como los encargados de validar los datos y darles conformidad. Que aporta sistemas de control para garantizar la rigurosidad y veracidad de los mismos. Y sobre todo, ahorra tiempo y recursos internos. Es tan sencillo como acceder con usuario y contraseña a un entorno seguro y exclusivo para la empresa.
Una ventaja primordial
Sin duda una de las grandes contribuciones de la solución tecnológica presentada es la conversión automática de los datos a los indicadores de los diferentes marcos existentes: GRI, IR, Huella de Carbono, CDP entre otros. Y facilita la información al momento no solo para la realización de informes, también es útil para reuniones. Su sistema de creación de gráficos es fácil, intuitivo e inmediato. Aportando un excelente método de análisis de indicadores.
Más información en www.soandex.com o enviándome un email a moyano@soandex.com

sábado, 7 de octubre de 2017

Casi la mitad de los enfermeros desconfía de las nuevas normas éticas que impone la industria




Un estudio de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería y Hollister muestra que las nuevas normas de transparencia no encuentran un apoyo decidido entre los profesionales

El nuevo 
Código Ético del Sector de Tecnología Sanitaria, que entrará en vigor el próximo 1 de enero de 2018, establece un nuevo modelo de relación entre las empresas del sector y las instituciones y los profesionales sanitarios, con el objetivo de ofrecer mejores garantías éticas de independencia y transparencia.

No cabe duda de que la puesta en marcha del código –que será de obligado cumplimiento para todas las empresas miembro de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin)– afecta directamente a la relación de los profesionales con la industria y, en este caso concreto, a los enfermeros, pues son los que educan directamente a los pacientes en el uso de nuevas herramientas.

Es por esto que la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (Ande) y Hollister han patrocinado un estudio para conocer la opinión de los profesionales de Enfemería en relación a este nuevo marco de relación con la industria. Y apunta a que el nuevo código no levanta pasiones: solo el 65% de los enfermeros encuestados cree necesario que la patronal valide la organización de congresos previamente para garantizar que los patrocinios se realizan de forma indirecta.

La investigación ha contado con la participación de 213 enfermeros de 11 comunidades autónomas
Las nuevas reglas de colaboración que impone la industria de la tecnología sanitaria surgen de la transposición del código ético de MedTech Europe, la patronal europea, y tiene entre sus principales novedades la obligación de otorgar las ayudas a la formación, claves en la organización de congresos, a través de instituciones y organizaciones sanitarias, sin poder elegir el beneficiario directo de las mismas. Las ayudas, además, deberán pasar un sistema previo de aprobación de cada congreso en diferentes aspectos por parte de la patronal, y deberán auditarse a posteriori.

La investigación, dirigida por Miguel Ángel Moyano, director general de Soandex, ha contado con la participación de 213 enfermeros de 11 comunidades autónomas, que valoran los distintos aspectos del código ético. Y la división de opiniones es evidente. 

CUATRO DE CADA DIEZ ENFERMEROS, EN CONTRA DE AUDITAR
No es ningún secreto que la formación continuada de los profesionales sanitarios se ha apoyado tradicionalmente en la financiación de la industria, tanto para la organización de congresos como para cubrir la asistencia a los mismos. Una realidad ampliamente aceptada por el sector, pero que nunca ha estado exenta de polémica.

Los resultados muestran la dificultad de consensuar un modelo idóneo de canalización de las ayudas
Los nuevos códigos éticos –el de Fenin, pero también el de Farmaindustria– van encaminados a proteger esta colaboración, pero sin incurrir en ciertos comportamientos otrora ampliamente extendidos que hoy resultan inaceptables. Pero ¿aprueban los profesionales la forma en que la industria quiere repartir las responsabilidades?

La investigación apunta que los profesionales no ven con buenos ojos la realización de una auditoria tras la celebración de los congresos, pues añade un nuevo nivel de burocracia y complejidad. Además, apunta el informe, supone una transferencia de la responsabilidad de elegir a los destinatarios de las ayudas, que pasa con este sistema de la empresa a los organizadores de congresos. 



Los encuestados se sienten más cómodos con una posición intermedia, esto es, una decisión compartida entre organizaciones y empresas a la hora de designar a los destinatarios de las ayudas, que aprueba el 69%.

Los enfermeros tampoco tienen claro si es preferible que las ayudas se canalicen a través de las sociedades científicas o mediante un acuerdo de colaboración con otras organizaciones sanitarias, como pueden ser las fundaciones de los hospitales. Solo la mitad de los encuestados aprueban esta última opción.

“Los resultados muestran la dificultad de consensuar un modelo idóneo de canalización de las ayudas a la formación para congresos organizados por terceros, al menos en el entorno del hospital”, concluye el informe.

TRANSPARENCIA SÍ, COMPLICACIONES LAS JUSTAS
Dado que el nuevo código ético de Fenin no permite que las empresas designen individualmente a los profesionales que serán beneficiarios de las ayudas para asistir a los congresos, serán los organizadores de estos los que seleccionarán a los candidatos.

Solo un 41% ve un riesgo ético en el hecho de que las empresas financien a título individual a los asistentes a eventos de formación en sus propias tecnologías
Cabe esperar que se establezcan sistemas de selección con criterios comunes, públicos y trasparentes para tal fin, algo que aprueba una amplia mayoría de los encuestados (76%), pero menos de la mitad de los profesionales ven con buenos ojos que esta selección sea realizada por terceras partes (un 43%), una de las opciones que se valoran para dotar de mayor transparencia al proceso.

La exigencia ética de los enfermeros es tibia respecto a otras cuestiones. Solo un 41% ven un riesgo ético en el hecho de que las empresas financien a título individual a los asistentes a eventos de formación en sus propias tecnologías. Tampoco tienen excesivo reparo en que los congresos se celebren en países con atractivo turístico –solo la mitad cree que esto pueda suponer un problema ético–.

El patrocinio indirecto de los congresos es una medida que ya recoge el código ético de Farmaindustria, la otra gran patronal del sector sanitario, pero este va incluso más allá, pues obliga a publicar los datos personales de los profesionales que reciben las ayudas.

En las sesiones los participantes han confrontado ambas medidas y se ha realizado una pregunta relativa a la idoneidad de introducir el mismo modelo de transparencia en Tecnología Sanitaria. Paradojicamente, teniendo en cuenta el grado de aceptación de otras cuestiones, el 72 % de los encuestados opina que se debería aplicar la misma medida de transparencia que en Farmaindustria en relación a la publicación de las ayudas a la formación del sector de la tecnología sanitaria. 



EL CONTROVERTIDO PAPEL DE LAS FUNDACIONES
El código ético de Fenin aborda también el papel de las asociaciones y fundaciones sin ánimo de lucro, cada vez más relevantes en el sector como interlocutores entre empresas y pacientes. En este sentido el texto es claro: las donaciones a estas entidades no deben suponer una inducción a los clientes para comprar, alquilar, recomendar, prescribir o usar productos o servicios de la empresa en cuestión.

En este sentido, el 75 % de los participantes en el estudio ven inapropiada la formación a pacientes por parte de profesionales a domicilio, mediados por una Fundación o Asociación, y el 90 % ve riesgos inaceptables en la formación a pacientes por parte de una Fundación en una marca determinada de producto o servicio.

jueves, 20 de julio de 2017

Intervención en la comunidad: salvar vidas y reducir costes en salud


Recientemente leía un interesante post bajo el nombre From treating the ill to preventing the illness, firmado por Natalie Orenstein y Barbara Ray, de Build Healhty Places y colgado en Medium en su versión internacional. Me llamó la atención el subtítulo que, traducido del inglés al español, es algo así como: hospitales y sistemas sanitarios exploran alianzas para el desarrollo de las comunidades que permitan salvar vidas y ahorrar costes. La cuestión inicial, pero de profundo calado, es que los pacientes sobre todo cuando pertenecen a grupos desfavorecidos socioeconómicamente, no tienen la opción, o les es extremadamente complicado, seguir las pautas médicas incluso de cambio de hábitos de vida debido a los condicionantes del contexto, es decir, de la comunidad en la que habitan. Tyler Norris,vicepresidente de Total Health Partnership del Kaiser Permanente, dice que se trata de “circunstancias en las que el medio conspira contra los cambios de hábitos en salud.”         


Los pacientes más desfavorecidos socioeconómicamente, presentan dificultades para seguir las pautas médicas y recomendaciones de cambio de hábitos de vida debido a los condicionantes del contexto

Situar el foco en los condicionantes sociales de la salud no es solo una cuestión de responsabilidad social, es también una forma inteligente de gestionar la salud de la población de forma eficiente en términos económicos. Algunas iniciativas internacionales como la Affordable Care Act (ACA), más conocida internacionalmente como Obamacare, proponía acuerdos compartidos a los sistemas y proveedores de salud para mejorar las condiciones de la comunidad en la que prestan sus servicios. Para ello se añaden incentivos por mejoras de la salud de la comunidad o penalizaciones por incumplimientos. La cuestión de base es bien sencilla; decir a un paciente con diabetes que debe mejorar su alimentación, perder peso y hacer ejercicio es una recomendación correcta. Sin embargo, en ocasiones el paciente solo puede adquirir comida en tiendas de licores o establecimientos atestados de comida basura y, salir al parque a hacer ejercicio después de la jornada laboral, podría tener graves consecuencias debido a la inseguridad en el barrio. Entonces ¿Para qué sirven las recomendaciones - se preguntan las autoras del artículo-  si las personas afectadas no pueden llevarlas a cabo debido al entorno en el que viven?

La cuestión no es sencilla, pero hay números que pueden despertar voluntades esquivas sobre el camino a seguir. De acuerdo con cifras de Kaiser Permanente, en el caso de Estados Unidos, el 1% de los pacientes provocan el 23% de los costes sanitarios que son susceptibles de medidas de prevención. Y señalan que determinadas intervenciones en mejoras en la comunidad de alcance relativamente limitado podrían aportar reducciones relevantes en los costes sanitarios vía mejoras en la salud de la población. 



Sin embargo y pensando en nuestro país la solución no es sencilla, y mucho menos de forma genérica en un modelo de sistemas sanitarios descentralizados, politizados y sometidos a los vaivenes ideológicos del momento. A menudo, más interesados por el debate público-privado, los recortes, la financiación y los conflictos internos en materia laboral y de gestiónque de cuestiones como las que se abordan en este tipo de reformas o actuaciones.   

Un ejemplo interesante y que ilustra la línea de estrategias que podrían seguirse según el modelo de intervención en la comunidad mediante colaboraciones es el caso de Detroit, en Estados Unidos. Una colaboración entre el Trinity Health y el IFF conjuntamente con la Covenant Community Care, realiza transformaciones enfocadas en la adecuación de clínicas infrautilizadas en centros altamente cualificados (FQHC) para prestar servicios a las poblaciones en función de sus capacidades y circunstancias económicas, dentro de un modelo denominado Healthy Village. Un modelo de atención en el que el hospital se siente parte de la comunidad y su desarrollo en materia de mejoras en la salud de la población de forma más directa.


NO SOLO HOSPITALES

Las compañías aseguradoras de servicios de salud en Estados Unidos también invierten en la comunidad siguiendo este modelo de prevención de costes sanitarios, si bien la rentabilidad de las inversiones, no tiene el mismo patrón económico financiero que en el sistema de pólizas de seguros en España.




Hay que intervenir sobre estos pacientes que son los que impactarán en mayor medida en la sostenibilidad de los sistemas de salud a medio y largo plazo

Lo cierto en cualquier caso es que la vivienda, la atención preventiva y los servicios sociales son un nuevo territorio para las aseguradoras de salud en el caso americano, y quizá con un poco de imaginación en nuestro país las compañías aseguradoras también podrían buscar sistemas de colaboraciones público-privadas con base en los resultados en salud de la población. Según un informe reciente del IDIS hasta 7,4 millones de españoles cuentan con una póliza de salud privada, lo que no quiere decir que no hagan uso legítimo de su derecho a la sanidad pública –que además paga la mayoría vía nómina o cuota de autónomo- cuando lo necesitan, especialmente cuando se trata de intervenciones graves y de alto coste económico. 

Mucho se habla en foros y eventos sanitarios de la transversalidad de la responsabilidad a la hora de conseguir resultados en salud, y de aquello tan “bien sonante” como es la salud en todas las políticas. Quizá, y dado que desde el año 2006 no paramos de mencionar y hablar de dicha línea de actuación estratégica, deberíamos plantearnos pasar ya a la acción con proyectos concretos y palpables en los que intervenir en las poblaciones diana con objetivos e indicadores de seguimiento a través de la mejora del entorno y las condiciones de vida de quienes, de lo contrario, impactarán en mayor medida en la sostenibilidad económica de los sistemas de salud a medio y largo plazo.  

martes, 27 de junio de 2017

El valor de la comida

 El término comida basura (junk food) en inglés, o comida chatarra en algunos países de América latina, es bien conocido por la opinión pública en general por su precio asequible cuando no irrisorio, pero quizá no tanto por sus posibles efectos devastadores sobre la salud. Este tipo de productos se asocia, con datos contrastables, a una clase de alimentos poco nutritivos cuya coartada es que son hipercalóricos y abundantes en azúcar, grasas saturadas, sal, y un generoso panel de productos químicos (aditivos y colorantes). La ventaja, un precio que a simple vista no justifica siquiera la mano de obra que lo sirve al cliente. Sin embargo, las consecuencias de una alimentación que frecuente este tipo de productos podrían ser la aparición de diabetes, obesidad, problemas cardiovasculares, y una larga lista de efectos perjudiciales para la salud y la calidad de vida de las personas.

En el conocido documental Super Size Me (2004), del cineasta Morgan Spurlock, el autor nos muestra en “propia carne” los peligrosos efectos sobre su cuerpo y bienestar en un período de tiempo muy corto de ingesta de comida basura en una conocida cadena de restaurantes americanos (McDonald`s). 
Fuente: página web de IKEA


¿QUIÉN SE COME ESTO?
Hay un buen número de posibilidades que podríamos usar para articular la hipótesis sobre segmentación de grupos de población a los que van dirigidos estos productos conocidos como comida chatarra o simplemente basura, poco nutritivos y con un elevado nivel de riesgo para la salud de las personas en función del hábito y frecuencia de consumo. Nos fijaremos en tres de las que están más relacionadas directamente con aspectos de responsabilidad social: 
  • Pensados para las clases más desfavorecidas socioeconómicamente
  • Dirigidos a la población infantil y adolescente
  • Enfocados en grupos con escasa información o fáciles de manipular 
Las clases más desfavorecidas social y económicamente suelen basar, no en buena lógica sino por estrategia de supervivencia, sus decisiones en el precio cuando no en la desesperación, como explica una familia al diario Público tras conocer el fraude de las albóndigas con carne de caballo de IKEA. Incluso conscientes de estar siendo víctimas de fraude en lo que comen, la alternativa puede resultarles peor que el engaño. Quizá por eso, conscientes de su poder sobre la voluntad de la miseria, los vendedores de chatarra y comida basura buscan a tenor de lo que encontramos en este otro artículo y el estudio que mencionan, situarse en los peores barrios de las ciudades donde la ley de la oferta y la demanda imponga la cruel ilógica de comer a cambio de la posibilidad de enfermar. En algunos países como Canadá, según leemos concretamente en Adelaida, las autoridades locales y otros grupos de interés reflexionan sobre posibles regulaciones de este sistema de segmentación poblacional de los mercaderes de junk food basados en la debilidad socioeconómica de la población objetivo.

Como se puede ver en la tabla de este artículo publicado en la revista Gerencia y Políticas de Salud, la obesidad y los niveles socioeconómicos correlacionan de manera directa de forma inversa, es decir, a menor nivel socioeconómico mayor obesidad. Lo mismo ocurre con la formación y la capacidad de interpretar la información necesaria para tomar decisiones saludables. El mundo ha hecho una pirueta gastronómica, para transmutar al antiguo gordo ricachón con tirantes en alguien estilizado y saludable y, parajódicamente (un término propio, a caballo entra la paradoja y la jodienda), ha convertido en obesos a quienes por falta de recursos solían ser escuálidos y desmejorados.       


Frecuencia de obesidad según las variables socioeconómicas.

Otro nicho muy rentable en la estrategia de segmentación es la población infantil y adolescente. No entraré en valoraciones éticas en este momento, pero da para un artículo adicional, relacionadas con los señuelos, “juguetitos”, que determinadas cadenas de comida basura insertan en los menús para niños a modo de reclamo invencible para unos padres agobiados por el tiempo, el escaso presupuesto familiar y la mala fe de los vendedores de chatarra. Sin embargo, las consecuencias ya comienzan a ser apreciables en la población más joven. Y el pronóstico es preocupante. Si observamos la tabla publicada en una nota clínica del Hospital Ramón y Cajal, observamos como el sobrepeso en niños con diabetes tipo 2 llega al 85%, configurándose en la causa probablemente primaria de la aparición de una patología que hasta hace poco era, básicamente, “cosa de mayores”.   

Por su parte en este otro artículo publicado en Avances en diabetología se alerta de la alarmante relación entre aumento de la obesidad infantil y la prevalencia de diabetes tipo 2, de la que obviamente, en parte, es responsable una inadecuada alimentación a base de grasa saturada, sal, azúcar e hidratos de carbono refinados y de liberación rápida.
El conocido recurso de aprovechar la precariedad sin mirar las consecuencias puede adoptar muchas caras
Sin embargo, y es de justicia reseñarlo, muchos directivos de cadenas multinacionales son humanos después de todo y tienen sus propias necesidades e intereses. Y al margen de la ciencia y las evidencias, business is busisness, y poco importa que dirigir el foco de la comida basura, ya sea con señuelos tipo juguete para niños o publicidad tendenciosa a la población joven y adolescente sea un “socio-delito” (otro término propio). La vida es así, no es solo una cuestión de responsabilidad... es algo más, es averiguar el precio personal para traspasar una línea ética invisible de difícil justificación. Utilizar el marketing para hacer asociación de ideas, ya sea a través de imágenes o relatos puede ser ingenioso, siempre claro está, que esa asociación no esté dirigida a un engaño que la ciencia y las evidencias contradicen, aunque aporten negocio al que las realiza. Esto, que puede verse con preocupante frecuencia, es lo que algunos llaman marketing con valores, debemos suponer que basado en un supuesto ingenio. Y que yo llamo, personalmente, marketing con perversiones, basándome en la ciencia y la observación.     

La sexta televisión, en este minireportaje, nos deja con el sabor de boca de cómo un intento de diversificación de negocio que nada tiene que ver con la actividad de la empresa cala en el necesitado. El conocido recurso de aprovechar la precariedad sin mirar las consecuencias puede adoptar muchas caras, además de las conocidas y denostadas del modo buitre de los fondos de inversión financieros. 

Reportaje de 'La Sexta' sobre el restaurante de Ikea.

POSICIONAMIENTO DE LA OMS
Las voces de alerta no provienen de intereses comerciales, ideológicos, de posicionamientos y de tantas y tantas otras artimañas que configuran el estado de la post verdad en el que vivimos. La Organización Mundial de la Salud es clara al respecto en un reciente informe: "A menos que los gobiernos tomen medidas para regular sus economías, la mano invisible del mercado continuará promoviendo la obesidad en todo el mundo, con consecuencias desastrosas para el futuro de la salud pública y la productividad económica", señala el coordinador del trabajo, Roberto De Vogli, de la Universidad de California-Davis. Los 194 Estados miembros de la OMS acordaron el Plan de acción mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles en la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2013. Uno de los nueve objetivos voluntarios del plan es «frenar el aumento de la diabetes y la obesidad». Además, propone medidas que los países pueden adoptar para combatir la obesidad, como aumentar el consumo de frutas y verdura, o gestionar subsidios e impuestos alimentarios para promover una dieta saludable.

No cabe duda de que la Organización Mundial de la Salud nos anima a situar nuestras políticas y regulaciones nacionales y jurídicas lejos de mercaderes de enfermedad y catálogos de chatarra. El valor de este tipo de comidas no puede medirse por el modo en que se gestiona el volumen de residuos generados, ya que en puridad es prácticamente del cien por cien, o en las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan. Es aún más fácil. Se mide por el daño causado a la salud de la población, y en particular, a la de los grupos más vulnerables.